Destino: 32 London Bridge Street, The Shard

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Alzándose a 310 metros de altura desde el Distrito de Southwark, encontramos uno de los edificios más emblemáticos de Londres desde su inauguración en 2012, diseñado por Renzo Piano. Se trata del rascacielos más alto de la Unión Europea hasta la fecha, aunque es en realidad propiedad de Catar, estado que invirtió el 95% del capital necesario para su construcción.

El edificio es un área polivalente de 95 plantas en la que conviven diferentes espacios como oficinas, bares y restaurantes, el lujosísimo Hotel Shangri-La, apartamentos residenciales y un maravilloso mirador situado en las plantas superiores. Este último recibió ni más ni menos que un millón de visitas en su primer año, con un precio de 29,95£ por adulto y 23,95£ por niño.

La torre fue diseñada para evocar el concepto de “ciudad vertical”, un espacio dinámico en el que pudieran convivir diferentes realidades. Se decidió construirla en pico, inspirándose en el mástil de un barco emergiendo del Támesis e intentando imitar la aguja de las torres de las iglesias inglesas.

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Por otro lado, está creado en cristal y acero, que además de hacerla luminosa y transparente, le confieren un aspecto y una personalidad cambiante según la estación, el tiempo o incluso las luces que se ven desde su interior.

Las críticas de los expertos en arte y arquitectura son bastante unánimes y coinciden en que The Shard es un edificio único e innovador que se ha convertido en una parte esencial del skyline londinense. Otros muchos, los que la ven cada día al amanecer cuando van a trabajar, piensan que es un edificio cuando menos curioso aunque parece estar inacabado. Para mí, sin duda alguna, es una imitación de la torre del ojo de Sauron en Mordor. La he observado casi todos los días durante cerca de diez meses, y es alucinante cómo las nubes parecen arremolinarse alrededor de la aguja.

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Fragmentos viajeros: Angrybirds

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Érase una vez en Brighton, la versión real de los Angrybirds, mucho más imponentes que estos otros. Hoy no están para juegos.

Once upon a time in Brighton, the real-life Angrybirds, far more scary than these two. Better leave them alone.

Fragmentos viajeros: Entre el cielo y el mar.

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Brighton

Allí está otra vez, tras el mar revuelto de Brighton, esa delgada línea de mentiras que sólo existe en nuestra imaginación. Entre el mar y el cielo, el horizonte.

And there it is again, beyond Brighton’s rough sea, that small fictional line drawn by our imagination. Dividing the sea and the sky, the horizon.