Fragmentos viajeros: Lenguaje silencioso

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​Hay ruinas que hablan un lenguaje silencioso. Susurran, a quien pueda escuchar entre las olas y el viento, que  todo lo que se construye hacia afuera puede caer. 

Some ruins speak a silent language. They whisper, to whoever who can listen beyond the waves and the wind, that anything you build outwards may eventually fall.

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Después de la tormenta… 10.30 (01/10)

Porque después de la tormenta siempre sale el sol y con él, se evapora todo lo que quedaba de ella. Así amanece hoy entre Inveraray y Luss, afianzando mi ocurrencia de que lo mejor del viaje no siempre se encuentra en el destino sino en ruta. 

No soy la primera que piensa esto. Allá por los 80 Julio Cortázar y su mujer Carol Dunlop pensaron que a menudo nos olvidamos de que el trayecto es una parte del viaje tan importante como el propio destino. De ahí surgio su libro Los Autonautas de la Cosmopista, Un Viaje Atemporal París-Marsella, en el que hacen de la autopista entre París y Marsella su particular destino de viaje.

En definitiva, no nos aferremos a ideas preconcebidas. Una buena tormenta en mitad de unas vacaciones puede ser un regalo. No hay que olvidarse de disfrutar el trayecto, más allá de las ventanillas del coche hay todo un mundo por descubrir. En Escocia también sale el sol. Y Julio Cortázar no sólo escribía novelas surrealistas.

Neist Point, en algún lugar cerca de Waterstein 14.30 (29/09)

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Este faro de principios del siglo XX es la clara prueba de que a veces perderse es positivo e incluso necesario para encontrar la luz. Emprender un camino entre acantilados  sin saber muy bien a dónde te llevará, pero con la certeza de que independientemente de lo que te encuentres al final, haber podido explorar ese camino habrá merecido la pena de algún u otro modo.

El otoño de Eilean Donan 10.40 (28/09)

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Con un buen desayuno escocés hemos conducido hasta el castillo del clan MacRae, el más visitado de toda Escocia. Ésta es la imagen que más nítidamente hemos podido ver en todo el día. Desde que hemos entrado a la isla de Skye, no hemos podido ver mucho más que niebla, rachas de lluvia cayendo en horizontal y muchas cabras desperdigadas. Todo lo demás lo hemos intuído, pero  en cualquier caso ha sido una aventura de lo más divertida e incluso cómica luchando contra el viento que apenas nos dejaba dar dos pasos sin tambalearnos. En Portree hemos podido entrar en calor con cerveza local y un dúo de folk escocés que te mantenía anclado a tu silla sin querer moverte ni para ir al servicio.