Después de la tormenta… 10.30 (01/10)

Porque después de la tormenta siempre sale el sol y con él, se evapora todo lo que quedaba de ella. Así amanece hoy entre Inveraray y Luss, afianzando mi ocurrencia de que lo mejor del viaje no siempre se encuentra en el destino sino en ruta. 

No soy la primera que piensa esto. Allá por los 80 Julio Cortázar y su mujer Carol Dunlop pensaron que a menudo nos olvidamos de que el trayecto es una parte del viaje tan importante como el propio destino. De ahí surgio su libro Los Autonautas de la Cosmopista, Un Viaje Atemporal París-Marsella, en el que hacen de la autopista entre París y Marsella su particular destino de viaje.

En definitiva, no nos aferremos a ideas preconcebidas. Una buena tormenta en mitad de unas vacaciones puede ser un regalo. No hay que olvidarse de disfrutar el trayecto, más allá de las ventanillas del coche hay todo un mundo por descubrir. En Escocia también sale el sol. Y Julio Cortázar no sólo escribía novelas surrealistas.

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Midnight Sun, Islandia

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​Además de una canción de Ella Fitzgerald, una película no muy exitosa y un intento de secuela de la saga Crepúsculo, el sol de medianoche es un fenómeno mágico, pero tan real como tú o como yo.

Es un espectáculo digno de presenciar, que se puede disfrutar en parajes remotos cercanos al Círculo Polar Ártico (y Antártico en invierno) durante los meses de verano, como por ejemplo en el norte de Islandia. Allí, durante el verano parar el tiempo resulta no ser tan utópico.

El sol nunca se esconde, haciendo que los atardeceres sean eternos hasta fusionarse con el amanecer, cuestionando todas nuestras nociones sobre el paso del tiempo.

Fragmentos viajeros: Envious of the sun

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Berriozar, Navarra

Qué envidia me da el sol, que no sabe lo que es la paradoja de elección. Que sale por el Este y se esconde por el Oeste y así seguirá haciéndolo hasta que se apague. Y no por no poder elegir deja de ser libre. Mientras que nosotros no dejamos de comparar, de asegurarnos de aumentar todas las posibilidades, sin darnos cuenta que con cada nueva opción caemos presos de la insatisfacción y la sensación de que elijamos lo que elijamos, no será la decisión perfecta.

I envy the sun so much, as it doesn’t have to suffer the paradox of choice. It rises from east and sets in west and that’s how it will be until it disappears forever. It won’t be less free for that reason though. Whereas we can’t stop comparing, trying to multiplicate our possibilities, thinking that the more choices we have, the more freedom we have. Actually we don’t realise that we are just falling prey to dissatisfaction and to the feeling that, whatever we end up choosing, that won’t be the perfect choice anyway.