A pesar de no haber tenido mucho tiempo últimamente, me apetecía mucho escribir, y que mejor que hacerlo hoy, 5 de Julio, para recordaros que mañana es lunes. Y será un lunes especial no sólo para los griegos, que han decidido ser los dueños de su propia historia, sino para todos los que estamos en Pamplona, esperando con ansia el mejor día del año que se puede vivir en la ciudad: El comienzo de los San Fermines.
AFP PHOTO/Pedro ARMESTRE
Normalmente un día 5 de Julio es un día normal y corriente. Cuando cae entre semana la gente va a trabajar como de costumbre, mientras que cuando cae en domingo, como este año, la gente aprovecha para descansar o hacer los planes de siempre con sus amigos o familia. Sin embargo, hay un componente común a todos los 5 de Julio, y es la tensión y la expectación. Nadie está totalmente mentalizado de que el día 6 está a la vuelta de la esquina y de que la ciudad se va a revolucionar por completo en menos de 24h. Aunque al mismo tiempo, es el tema de conversación recurrente en la boca de todos. El centro de la ciudad empieza a llenarse de extranjeros de todas partes del mundo, muchos de ellos pisando la ciudad por primera vez. Los vallados están preparados y la gente recorre las ciudad con intriga, intentando imaginar esas mismas calles al día siguiente teñidas de blanco y rojo.
Mucha gente huye de la ciudad el día 5, pero para todos los que estamos aquí es un día extraño e incluso un poco incómodo. Es extraño porque sabes que mañana va a ser un gran día, pero a su vez estás haciendo algo tan rutinario que no te sientes mentalizado al 100%. Es incómodo porque es el típico día en el que es difícil relajarse del todo, porque estás demasiado pendiente de que mañana está cada vez más cerca y no puedes quitártelo de la cabeza ni aunque quieras. Si no lo piensas tú, algún amigo sacará el tema. Si estás sólo en casa, la televisión se encargará de recordártelo. Sabes que tienes muchas cosas que hacer: Buscar tu ropa vieja, sacar del baúl de los recuerdos tu pañuelo rojo (si logró sobrevivir al año pasado), sacar todo lo prescindible de tu cartera (es decir, todo menos el dinero y algún documento identificativo), apañarte un móvil viejo, etc. Cosas que se suelen dejar para las 22:00 de la noche, que es cuando todo el nerviosismo que albergabas sale a la luz y te acuerdas de pronto de que olvidaste comprar tu botella de champagne…
Pero es un tipo de día incómodo muy apetecible. Si alguno puede viajar a Pamplona un 5 de Julio y pasear por el Casco Viejo, es algo que recomiendo, para poder vivir la emoción del día 6 al máximo y poder comparar el antes y el después de la ciudad en menos de 24h. Es un cambio radical. La expectación flota en el aire y te invaden un montón de sentimientos, que no son los tuyos, sino de todos aquellos que tienes alrededor. Son sentimientos colectivos. Da igual si eres Pamplonica como yo, un Australiano que repite año tras año, o algún peregrino del camino de Santiago que ha llegado a Pamplona casi de casualidad sin saber lo que se avecina. Todos aquellos que recorran Pamplona un 5 de Julio se verán atrapados en los mismos sentimientos involuntariamente, y sabrán que está pasando algo. Sabrán que están siendo parte de algo.
Y no es que lo diga yo, esto lo sabe hasta Dimitri!!! (No podía resistirme a ponerlo después de haberlo recibido por unas 10 conversaciones de whatsapp diferentes)
Me toca ir corriendo a por mi pañuelo, pero espero poder escribir pronto y describiros cómo es un día 6 de Julio en Pamplona, algo que sin duda merece la pena vivir al menos una vez en la vida.
Todos aquellos a los que nos apasiona viajar estamos acostumbrados a leer los viajes de otras personas y sumergirnos en sus mundos. Mi propuesta de hoy, que odiaréis o amaréis, es la de ver el mundo a través de los ojos de nuestra antítesis, Karl Pilkington.
No hace mucho que descubrí a Karl, y no sabéis lo que me alegro de haberlo hecho. Deambulaba por el Idea Store cuando encontré en la sección de literatura de viajes un título que llamó mi atención: An Idiot Abroad.
De vuelta en casa, me puse a investigarlo y encontré críticas muy buenas. También descubrí que el libro estaba basado en la primera temporada de una serie documental de Ricky Gervais y Stephen Merchant con el mismo título, emitida por Sky 1, que posteriormente tuvo dos temporadas más. De las siguientes sale otro libro titulado “The Further Adventures of An Idiot Abroad”.
El libro narra el viaje de Karl Pilkington, descrito por Gervais como “El Homer Simpson de la vida real”, a las Siete Maravillas del Mundo. Por lo que he visto hasta ahora del documental, y lo que voy leyendo del libro, os puedo asegurar que no se parece en nada a cualquier otro documental de viajes que hayáis podido ver en la vida.
No esperéis sumergiros en culturas lejanas y países exóticos de manera transcendental. No esperéis experiencias enriquecedoras ni información valiosa. Porque, a mi modo de ver, este documental no trata sobre el viaje en sí mismo, ni sobre los países y culturas. Este documental trata de la interacción de Karl Pilkington, un genio para algunos y un idiota para otros, con ese mundo desconocido. Lo que encontraréis es pura comedia.
Karl Pilkington
Karl no es como nosotros, ni siquiera es como nadie que conozcamos. Su viaje ideal es en su propia ciudad, y en el caso de que su novia le “obligue” a viajar, su destino más exótico es un apartamento de cuatro habitaciones y piscina privada en Mallorca. Su curiosidad e interés por lugares remotos y culturas diferentes es básicamente nulo. Aunque él en sí mismo es un personaje de lo más extraño, las culturas y costumbres diferentes le hacen sudar frío.
Karl se ha convertido a raíz de sus diferentes colaboraciones con Gervais y gracias a su habilidad para saltarse todo lo “políticamente correcto” y decir las cosas tal cual las ve, en un fenómeno de culto en toda Inglaterra.
Su mente, dentro de una cabeza calva y redonda que recuerda a una naranja, es cerrada y reacia a todo lo que no le es familiar. No es que sea idiota, no. Es que su forma de pensar y sus conclusiones son ridículamente surrealistas. A veces me planteo si es idiota o si es tan extremadamente listo que puede actuar tan bien.
Al principio pensé que odiaría a este personaje, porque puede resultar racista e incluso irrespetuoso al enfrentarse a la idiosincrasia de otros pueblos. Es el típico inglés cerrado, con ideas fijas y rutinas muy arraigadas, de ahí que no pueda evitar meter unas cuantas bolsitas de té en su maleta. Sin embargo, por más imbécil que pueda parecer y las barbaridades que pueden salir de su boca, es difícil de odiar. Es espontaneidad e ignorancia en estado puro, y se nota que no busca ser gracioso. Simplemente es así, infantil y quejumbroso, con una capacidad innata para hacer reír a carcajadas sin proponérselo tanto con su cara como con los disparates que se le ocurren.
Aquí os dejo algunas de sus peculiares ideas sacadas de su libro, para que podáis entender mejor a qué me refiero:
Ya sé quién soy. Joder, estoy recibiendo suficientes facturas a nombre de Karl Pilkington así que espero ser él. Porque si no soy él, no sé a quién le estoy pagando tantas facturas.
En China: “Siempre tengo un problema para que me gusten las cosas que me dicen que deberían gustarme. Es lo que me está pasando con las Siete Maravillas hasta el momento. Esta muralla, por ejemplo. Le llaman la ”Gran Muralla China”. Pues resulta que para mí más que la “Gran Muralla China” es la muralla china del montón.”
En Egipto: “Realmente no me puedo creer el estado en el que están las Pirámides. Pensaba que tendrían los lados planos, pero cuando te acercas ves que son grandes rocas en equilibrio una encima de la otra. Es como un juego de Jenga que se les ha ido de las manos.”
En India: “Allá donde fuéramos todo el mundo nos prestaba mucha atención, por el cámara y el técnico de sonido. A los lugareños les encanta salir en pantalla. Había visto imágenes de Gandhi rodeado así y siempre pensé que era porque es muy popular. Ahora me empiezo a preguntar si no sería porque le acompañaba un cámara.
En Perú: “No me extraña que digan que aquí hay un 30% de oxígeno menos. Será de todos los turistas que estamos subiendo la colina a la vez”.
En México: “A ver, Chichen Itzá es simplemente una pirámide de cuatro lados, con escaleras por cada uno de los lados que llevan a una especie de bungaló arriba del todo.
En Jordania: “Si los camellos son los barcos del desierto, este tiene que ser el Titanic”.
En Brasil (Cristo Redentor): “La única cosa que no se veía a proporción era la barbilla. ¡Parecía Jimmy Hill”
A Ricky le encanta mandarme mensajes de texto porque sabe que me cobran. Mira, éste último sólo dice “70p”.
Ricky: «Eres el hombre más extraño del mundo.» Karl: «Eer… Tu no has estado en China.»
Si estáis interesados en ver a Pilkington en acción, podéis encontrar casi todos los capítulos del documental en inglés en Youtube. Si preferís ver la versión doblada, buscadla por el título “Un Pringao por el Mundo”.
De todas formas, los libros tampoco tienen desperdicio y los recomiendo sobre todo porque permite bucear en su mente todavía más, ya que no solo te enteras de lo que dice, sino que puedes seguir su pensamiento a lo largo de los viajes.
Para despedirme, os dejo un pequeño tráiler de la primera temporada. Buenas noches!!!!
Los últimos meses en Londres he visto más gente que nunca viviendo para trabajar y he visto a personas negarse a seguir haciéndolo. Casi todos nosotros entramos al mundo laboral con la intención de trabajar para vivir, aunque a veces, ya sea por necesidad o por otras muchas razones, hay quienes acaban sintiendo que viven para trabajar.
Este post ha nacido de una conversación reciente durante mi descanso con un encargado de una de las tiendas de la empresa en la que trabajo. Bromeando, nos ofrecía a mi compañera y a mí un viaje alegando que “tiene dinero”. Me pilló en mi momento Zen de después de varias horas de estrés, comiéndome, sin muchas ganas, uno de mis sándwiches. Así que fui bastante rotunda con un “You know what? It’s not all about money”, que viene a decir básicamente que el dinero no es todo y no lo compra todo.
Parece que le pillé por sorpresa, con lo que me soltó un discurso muy bien elaborado acerca de la importancia del dinero. Básicamente intentaba hacerme ver que el dinero hace falta para sobrevivir, y en general para todo aquello que quieres hacer en la vida. Si quieres comer bien necesitas dinero, si quieres viajar necesitas dinero, si quieres cualquier cosa que te haga feliz y dé sentido a tu vida necesitas dinero. Fair enough.
Todo eso es en cierta medida verdad. Vivimos en una sociedad de consumo y es muy difícil hacer las cosas que nos gustan sin dinero. Además, existen muy pocas personas en el mundo que puedan acceder a dinero sin trabajar, así que obviamente la gran mayoría de nosotros tendremos inevitablemente que trabajar para vivir.
Pero trabajar para vivir significa conseguir un trabajo que nos dé el dinero suficiente para vivir bien, dejándonos tiempo y energía para poder aprovecharlo.
Cuando empiezas a vivir para trabajar (a menos que tu trabajo sea tu vocación o que estés en un periodo de extrema necesidad), estás olvidando para qué empezaste a trabajar en primer lugar. Estas olvidando que tu necesidad no es el dinero, el dinero es sólo uno de los medios que necesitas para cubrir tus necesidades.
Los Inspiradores
Si he llegado a alguna conclusión, no ha sido sin ayuda. Últimamente he encontrado muchas personas que me han llevado a pensar sobre el tema, y me gustaría compartir sus historias con vosotros.
A de Ambición
Hace algunos meses conocí a un recién graduado en finanzas de origen asiático. A, era ambicioso y un poquito snob (dícese de una persona con tendencia a creerse superior y juzgar a los demás en función de factores superficiales).
Me contó un poco su historia y enseguida entendí por qué es quien es. Me pareció un claro ejemplo de la sociedad en la que vivimos, en la que se nos enseña que TODOS podemos llegar a donde queramos si nos esforzamos lo suficiente en la dirección correcta (os recomiendo un vídeo de Alain de Botton sobre “El Éxito”, que explica un poco más éste fenómeno).
Me contó también lo mucho que trabaja, haciendo turnos de 12 y a veces más horas al día en el mundo de la banca, trabajando incluso sábados y algún domingo, explicándome que cada hora que no trabaja, un paso más lejos quedan sus objetivos. Se sentía realmente en “su momento”, diciéndome que si no se mata a trabajar ahora entre los 20 y los 30, ¿cuándo va a hacer crecer su carrera?
Yo mientras tanto pensaba. Y si no vives ahora las experiencias que puedes tener con “veintipico”, ¿cuándo las vas a vivir? Como diría José Mújica (expresidente de Uruguay), “la vida se te escapa y se te va minuto a minuto, y no puedes ir al supermercado y comprar vida. Entonces, lucha por vivirla, por darle contenido a la vida”.
Con esto no quiero decir que no haya que luchar por nuestros sueños ni mucho menos. Hay que hacer sacrificios y trabajar mucho para llegar a dónde queremos. Pero no hay que olvidarse que estamos viviendo el presente, y ningún sueño merece olvidarse de vivir el camino. Si vives para SER más adelante, puedes caer en la trampa de olvidarte que tú ya ERES y anteponer tu hipotética felicidad futura a la que puedes vivir ahora mismo.
N de Necesidad
Aquí, en contraposición, tenemos a N. Una mujer madura, que sabe muy bien la diferencia entre vivir para trabajar y trabajar para vivir. N trabaja conmigo los domingos. En realidad N trabaja todos los días de la semana y sabe perfectamente lo duro que es y lo infeliz que puede hacer a alguien vivir para trabajar. Desgraciadamente, a veces hay personas que no están en situación de elegir, como A, si quieren trabajar para vivir o viceversa. Cuando vives una situación económica complicada, con personas a tu cargo y deudas que te ahogan, te faltan horas al día para intentar darle la vuelta a la situación.
Pero N no vivirá esa situación para siempre, y no educará a su hijo para que lo haga. Porque sabe que la vida es mucho más que el trabajo y el dinero que ganes con él.
De hecho, N consiguió un gran ascenso que le daría más dinero y más estatus que el que había tenido hasta el momento. También tendría menos tiempo y más dolores de cabeza que en toda su vida. ¿Sabéis que hizo N? Pedir su puesto anterior.
Le pregunté por qué muy extrañada, porque siempre he pensado que a las situaciones se les puede dar la vuelta y se puede agarrar al toro por los cuernos. Ella no lo dudó un momento: “Si voy a ser más infeliz, ¿para qué quiero más dinero? ¿Para gastármelo en rehabilitarme?”
R de Responsabilidad
R es de los tres, probablemente el que más me ha impactado. Entrado en años, con familia y con un cargo de responsabilidad, veo a R sufrir casi a diario. Su sentido de la responsabilidad es desmesurado. Él no vive para trabajar por dinero, ni siquiera por status. Vive para trabajar porque piensa que si no está él, algo va a salir mal, alguien no sabrá lo que tiene que hacer o lo hará mal, y se siente culpable y responsable por absolutamente todo lo que pasa o no pasa en el trabajo. Todo tiene que ser perfecto, y eso no puede pasar si él no está.
Lo veo sudar, estresarse, resoplar, llegar a trabajar tres horas antes de lo que debería y marcharse varias horas tarde. Me preocupa seriamente que le dé un ataque al corazón en cualquier momento delante de mí.
De los tres, es el más complejo, porque no llego a entender lo que le motiva a vivir para trabajar. No es ambición, y estoy segura de que tampoco es necesidad. Pero no pensaba que nadie pudiera llegar a un extremo como éste por un negocio que ni siquiera es suyo.
Hoy me he atrevido a preguntarle a ver si tiene un sueño. “Una vez tuve un sueño. Ya no más. Cuando todo en tu vida empieza a ir mal no tienes motivos para soñar, ni ganas de luchar por tus sueños.”
Entonces me he preguntado. ¿Será R de Responsabilidad o R de Refugio?
V de Vocación
Por ahora en estos meses no he tenido la oportunidad de conocer a esta persona. Pero abundan en el mundo aunque sean difíciles de encontrar. Estas personas representan el equilibrio perfecto entre la vida y el trabajo. El trabajo forma parte de lo que las hace felices en su vida, de manera que da igual las horas que metan en ello, porque lo disfrutan tanto que no es una necesidad, sino un auténtico placer. Me parece que los emprendedores son un buen ejemplo de este equilibrio.
No todo el mundo sabe cuál es su vocación, o simplemente no tiene los recursos o no se han dado las circunstancias de la vida necesarias para que pueda llegar a hacerlo. Sin embargo, ya que trabajar es necesario para sobrevivir y de eso no hay duda, buscar tu vocación y luchar para poder convertirla en tu forma de vida es un esfuerzo que merece la pena hacer.
En resumen. Hay miles de personas hoy en día que dedican su vida a trabajar, por razones muy diferentes y en muchas ocasiones sin poder decidirlo voluntariamente. Si tu trabajo te hace feliz, no es un problema en absoluto. Si no es el caso, me parece importante saber trazar muy bien los límites y no dejar que tu trabajo los sobrepase. Porque la vida es mucho más que trabajar, y no te gustaría perdértela.
Las EXPO Universales tienen ya un largo recorrido, desde la primera exhibición en 1851 en el Palacio de Cristal de Hyde Park, Londres. Desde entonces, este tipo de evento se ha ido popularizando, y se prevé la llegada de 29 millones de visitantes para esta Edición en Milán.
La Cara
Bajo el slogan “Alimentar el planeta, energía para la vida”, la EXPO (seguíd el enlace para más info. sobre eventos, precio, participantes, etc.) de este año tratará de abordar la creciente problemática de la alimentación en el mundo, donde a día de hoy millones de personas siguen pasando hambre, mientras que otras padecen obesidad. Y donde se estima que se tira en torno al 30% de los alimentos que se producen. La elección del tema surgió, de hecho, de un estudio de las Naciones Unidas que prevé una población mundial para 2050, de nada menos que 9 mil millones de personas, que puede sin duda dar lugar a una crisis de alimentos.
El objetivo de la EXPO, por tanto, es trabajar sobre esta situación desde diversas perspectivas, concienciando a los visitantes y dando pie a más de los 140 países participantes a trabajar juntos en busca de soluciones reales. Os dejo aquí una lista de los subtemas que se tratarán:
– Ciencia para la seguridad y calidad alimentaria.
– Innovación en la cadena de abasto de alimento agropecuarios.
– Tecnología para la agricultura y la biodiversidad.
– Educación nutricional.
– Solidaridad y cooperación en alimentos.
– Alimentos para mejores niveles de vida.
– Alimentos en las culturas del mundo y grupos étnicos.
Aunque tengo la intención de buscar algún hueco en el verano para escaparme unos días a Milán, todavía no puedo dar información de primera mano al respecto. Sin embargo, he estado curioseando y he descubierto cosas bastante interesantes.
Una de las propuestas que más ha llamado mi atención es “La Colmena”, desarrollada en el pabellón de Reino Unido, una reproducción del Hábitat de las abejas en el que el visitante podrá sumergirse con los cinco sentidos, hasta llegar a una terraza ambientada con música de Spiritualized y Sigur Rós y degustar aperitivos de la mano de chefs británicos como Tom Aikens o Angela Hartnett.
En general, parece que el arte y la gastronomía serán los protagonistas en la mayoría de pabellones. Incluso el Circo del Sol estará presente con su show “Allavita!” hasta finales de Agosto. Sin duda, me parece una opción interesante para todos aquellos que estéis planeando una escapada de verano y no hayáis encontrado por ahora un destino que os seduzca.
La Cruz
A pesar de lo interesante que me parece la EXPO de 2015, no me he podido resistir a hacer una pequeña reflexión crítica. Desde el primer momento, una parte de mí no estaba convencida con la iniciativa, por varias razones.
Primero, aunque la propuesta parece ambiciosa y se centra en una causa más que importante en el mundo de hoy, me pregunto hasta qué punto el objetivo fundamental es dar solución a estos problemas, o generar lucro a grandes empresas y hacer propaganda y algo de “postureo”.
Viendo las instalaciones, empecé a curiosear sobre los costes, y he de decir que no se ha reparado en gastos. Italia va a dejarse en la EXPO más de mil millones de euros (lo que los más de 140 países participantes hayan invertido ya no lo se), que se dice pronto, y existe desde 2007 un gran movimiento en contra del evento.
Además del tema económico, me preocupaba el concepto de sostenibilidad, que se supone que es uno de los pilares centrales del evento. Sin embargo, ni se ha reparado en gastos, ni en recursos materiales (electricidad, agua, madera, aluminio, cemento, etc.). Así que me resulta bastante contradictorio el pretender poner de manifiesto la necesidad de un mundo más sostenible, desde unas instalaciones “a lo grande” que parecen más bien pensadas para impresionar que para dar ejemplo del cambio que persiguen.
Punto tres, no he podido evitar curiosear entre las empresas presentes en la EXPO (entre ellas, irónicamente, McDonald’s), en su mayoría grandes multinacionales. No quiero dudar de sus buenas intenciones, pero a mí me huele a “postureo” y a “Sí, es una causa importantísima… Vamos a desarrollar unas cuantas soluciones innovadoras, y ya de paso nos facilitamos la obtención de eco-credenciales de los países participantes”.
Aquí os dejo un vídeo del movimiento No EXPO.
Dicho esto, sigo pensando que es un evento que merece la pena visitar, pero eso sí, con la mente abierta a valorar las dos caras de la moneda. Yo, por mi parte, estaría encantada de ir y descubrir mucho más que arte, grandes estructuras y gastronomía. Me gustaría encontrarme grandes ideas (más allá del postureo) transformadas en compromisos que no se olviden después de Octubre.
Si alguno se me adelanta, por favor, estaría encantada de leer vuestra experiencia. Buenas noches! 🙂
“Cuando no sepas a dónde ir, vuelve a dónde empezaste”
Proverbio Senegales
Hoy hace exactamente un año que inauguré este blog, sin saber muy bien lo que quería hacer con él. Una de mis principales motivaciones fue el tener un lugar donde compartir mis viajes y las experiencias que voy viviendo a lo largo del camino.
Hoy, precisamente, me voy de viaje. Un viaje corto, quizás poco excitante y exótico, pero del que tenía muchas ganas: El viaje de vuelta a casa.
A lo largo de los últimos años he ido poco a poco convirtiéndome en nómada. Tengo sed de experiencias y lugares nuevos, y mi agua es la posibilidad de lanzarme a vivir en sitios diferentes. Los que habéis vivido fuera sabéis bien de lo que hablo. Cada nuevo lugar que pisas, cada límite que traspasas, cada persona que conoces, expande tus horizontes y te reconvierte. Es algo difícil de describir con palabras, porque es un cúmulo de sensaciones y emociones, a veces incluso contradictorias.
A medida que tu mundo se expande, puedes llegar a sentirte pequeño. Pero a su vez te sientes más fuerte. Cuantos más rincones descubres, más empiezas a pensar que, como en casa en ninguna parte. Y sin embargo, no te planteas volver para quedarte. Todavía no.
Cada día que pasas fuera aprendes algo nuevo sobre ti mismo, y sobre el mundo en el que vives. Pero te encuentras con certezas e incertidumbres a partes iguales.
Hace poco descubrí una canción que dice así:
“Con la casa a mis espaldas he tomado el camino y me voy, aparentemente libre, en busca de la frontera. Todos mis YOes caen como finas gotas de lluvia sobre la ventana”
Y es bastante cierto. Cuando te marchas, dejas atrás una pequeña parte de ti y empiezas a descubrir muchas otras. Cuando viajas de vuelta a casa, descubres que esa parte que habías olvidado, sigue ahí y te acompañará allá donde vayas.
Así pues, hoy empieza otro de mis viajes de vuelta a casa. Corto pero intenso. Con muchas ganas de ver como todo sigue exactamente igual a como lo deje. Con los míos.