CREATIVIDAD DE TODOS

“La creatividad es como las Hadas y los Duendes: Sólo existe para aquellos que creen en ella”

José Enrique García – El libro que quería cambiar tu mundo       

 LiveCreatively

Después de dos meses y medio de inactividad, y habiendo organizado un poquito mi caos particular, estreno post y sección sobre un tema que me entusiasma y que considero indispensable tanto para el desarrollo profesional como para el desarrollo personal: La Creatividad.

Este primer post está dirigido principalmente a definir la creatividad y a tumbar una serie de mitos que surgen en torno a ella, limitando a millones de personas en todo el mundo que piensan “no ser creativas”.

¿Hay personas creativas y no creativas?

Lo primero que hay que aprender sobre la creatividad (porque la creatividad también se aprende) es que NO EXISTEN las personas NO CREATIVAS. La creatividad es un atributo que viene de serie con cada uno de nosotros. Cuando somos niños somos creadores sin límites, sin barreras. La diferencia principal radica en que hay personas que la entrenan y personas que la olvidan.

La creatividad, por tanto, es un atributo que se sostiene sobre dos pilares fundamentales: Una parte que es herencia genética y otra que es aprendizaje.

Uno de los grandes errores que limitan la creatividad es pensar en ella como un don divino que sólo unos pocos poseen. Unos pocos que suelen ser grandes artistas y científicos como Picasso, Einstein o Giorgio Moroder, por poner algún ejemplo. Este error consiste en confundir creatividad y genialidad, cuando en realidad ser creativo no necesariamente implica genialidad.

Un segundo error, en la misma línea que el primero, es pensar que la creatividad es una disciplina exclusiva para aquellos profesionales que más la necesitan, como los artistas, cocineros, publicistas o músicos, cuando en realidad cualquier acción o tarea puede ser tratada mediante soluciones creativas.

El tercer gran error es pensar en la creatividad como algo que llega por arte de magia en un momento de inspiración absoluta. El propio Picasso entendía perfectamente la importancia de no dejarle todo el trabajo a la Inspiración, y es por eso que solía decir eso de “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. Él sabía que la inspiración no sirve de mucho si no hay un gran trabajo previo que propicie una gran idea.

Así pues, la primera lección a aprender es que, a pesar de que existen personas con un mayor talento innato o una mayor predisposición a ser creativas, NO EXISTEN las personas NO CREATIVAS. Existen personas ENTRENADAS y personas DESENTRENADAS.

¿Qué es la Creatividad?

Los grandes teóricos de la creatividad como Ken Robinson (http://sirkenrobinson.com/), definen la creatividad como la capacidad que tiene cualquier persona de producir soluciones ORIGINALES y VALIOSAS. Soluciones, por tanto, que no sólo sean novedosas o diferentes a las utilizadas hasta el momento, sino que también aporten algún valor.

La creatividad, además, no es materia exclusiva de un número reducido de disciplinas, sino que puede estar presente en las acciones más cotidianas, como pelar una patata, limpiar los cristales o hacerse un sándwich. Es decir, la creatividad puede abarcar todos los eslabones de nuestra vida, tanto a nivel personal como profesional.

Inspiración Glocal DreamerDetrás de la creatividad está la capacidad de pensar de forma diferente. Eso es lo que hacemos cuando somos pequeños y no estamos condicionados por los factores sociales y educacionales que nos afectan al ir creciendo. Pero del pensamiento divergente (también llamado pensamiento lateral) ya hablaremos en otros post, que es un tema interesantísimo y muy extenso.

Factores que anulan la creatividad

Una vez crecemos, a parte de los factores sociales y educacionales que construyen barreras a nuestra creatividad, existen otros factores a tener en cuenta. José Enrique García, en El libro que quería cambiar tu mundo: Creatividad para “no creativos”, denomina a estos factores “Las Pestes de La Creatividad”, y explica de manera sencilla y hábil 5 barreras:

  • Obediencia:

Para encontrar ideas novedosas es un requisito indispensable estar dispuesto a romper moldes y saltarse las normas preestablecidas. No es necesario incurrir en ilegalidades dando toda norma o ley por no válida. Basta con estar dispuesto a interpretar las normas y saber cuándo es posible hacer las cosas de forma diferente sin perjudicar a nadie en el camino.

  • Prejuicios

Los prejuicios son grandes enemigos del pensamiento creativo, en la medida que nos proporcionan una gran cantidad de ideas preconcebidas sobre el mundo que nos rodea, coartando la posibilidad de interpretar de manera diferente lo que pasa a nuestro alrededor. Esto nos hace actuar por inercia en función de lo que consideramos que es lógico hacer, sin siquiera plantearnos si no sería mejor hacer otra cosa.

  • Acomodamiento

Como muchos de nosotros ya sabemos, nuestro cerebro es increíblemente perezoso y la mayoría de veces buscará el camino más cómodo para hacer las cosas consumiendo la menor energía posible en el proceso. Así, caemos en comportamientos mecánicos que no dan pie a la búsqueda de soluciones creativas. ¡Huyamos de la rutina!

  • Miedo

Otro grandísimo problema, sobre todo en la sociedad europea, es el miedo al fracaso. Desde pequeños vemos como se premian los triunfos y se abuchean los fracasos, por lo que es muy habitual la tendencia a hacer las cosas de la forma convencional, evitando el riesgo de probar algo nuevo y que no funcione como esperamos. Sin embargo, la creatividad se consigue a base de equivocarse muchas veces hasta dar con la solución buscada.

  • Autocensura

¡No mates tus ideas nada más nacer! Este es sin duda uno de los principales fallos que se cometen en el proceso creativo. A mi modo de ver, la autocensura no es más que un efecto de los anteriores factores. El miedo a hacer o decir una tontería, las ideas preestablecidas y la pereza de ir más allá nos llevan, muchas muchísimas veces, a descartar la mayoría de ideas nada más se nos ocurren. Lo ideal, sin embargo, es darles la oportunidad de madurar un poco antes de decidir si son tonterías o puede salir algo bueno de ellas.

Los Secretos de la Creatividad

Investigando un poco sobre este tema, he descubierto una entrevista que hace Eduard Punset a Ken Robinson, y me ha parecido un buen vídeo para terminar, ya que ayuda a entender de forma sencilla qué es la creatividad y los elementos necesarios para ponerla en práctica.

Básicamente, la conclusión que se puede sacar de todo esto es que cualquiera puede ser creativo, pero es necesario encontrar el elemento en el que más cómodo se sienta cada uno para poder entrenarlo y sacar partido de ello.

¡Hasta pronto! 🙂

Camino. Destino: Mundo.

Llega un momento en la vida de todo ser humano en el que te detienes y te das cuenta de que has llegado al final del camino por el que caminabas casi por inercia sin ser consciente de estar avanzando.

Es entonces cuando te vuelves observando cómo el camino que dejas atrás va desdibujándose poco a poco, y por más que quieras aferrarte a él y correr en busca de todo lo que dejaste atrás, no puedes. Te preguntas cómo es posible que ayer tuvieras todo el camino por andar y hoy, ahora, has llegado al final.

Mirar hacia atrás te llena de nostalgia. Mirar hacia adelante te da miedo. Por eso es mejor mirar alrededor. Porque es así como descubres que no estás solo, que aquellas personas que han dejado huella en ti, están contigo de alguna manera. Entonces comprendes que cualquiera de los caminos que sigas a partir de este momento estará lleno de sorpresas, reencuentros y nuevas personas que harán de tu viaje algo único.

al costado del camino

Érase una vez en el planeta tierra…

… una realidad que se transformaba aceleradamente.

Un mundo en el que las distancias se acortan (no en Km. sino en tiempo, naturalmente) e incluso desaparecen. Un mundo en el que las personas y culturas se conectan, mientras se experimenta un crecimiento exponencial a nivel tecnológico y de consumo. Un mundo cada vez más acelerado, complejo e impredecible.

Para hacernos a la idea de la dimensión de estos cambios, veamos algunos de los datos que aporta el vídeo Did you know:

(Para más datos curiosos sobre el uso de Internet, click aquí)

Todos estos cambios tecnológicos suponen que también la forma de vivir, relacionarse, trabajar y comunicar irá cambiando progresivamente, dando paso a un fenómeno del que se habla ya hace mucho tiempo, pero que en mi opinión, tiene cada vez más sentido: La Glocalización.

¿Qué es la Glocalización?

El término Glocalización surge de la suma de dos fenómenos opuestos: la Globalización y la Localización. Empezó a utilizarse en la década de los ochenta en referencia a las prácticas comerciales japonesas. Frente al fenómeno de la globalización, que se asociaba a la homogeneización de las diferentes sociedades y culturas a nivel mundial, surge el fenómeno de la localización, entendida como la reivindicación de las señas de identidad locales.

De esas dos tendencias surge la Glocalización. Primero empezó a aplicarse en el entorno empresarial, cuando las empresas empezaron a notar la importancia de “Pensar globalmente y actuar localmente”, es decir, de “adaptar lo global a lo local”. Por ejemplo, ¿Sabías que la Coca Cola no tiene el mismo sabor en América que en Europa? ¿Qué en Hawaii McDonalds ofrece hamburguesas con piña? ¿O incluso que la publicidad de Ikea en Europa es distinta a la publicidad utilizada en países árabes? Las grandes empresas entendieron enseguida la importancia de adaptar sus propuestas a mercados muy heterogéneos.

Desde entonces, son muchos los ámbitos desde los que se han estudiado las implicaciones de la Glocalización. No obstante, este post no pretende informar a fondo sobre la teoría vinculada a este concepto, sino que se dirige más bien a explicar a nivel personal las oportunidades que abre ver el mundo de manera glocal.

Vivir, pensar, soñar… Glocalmente

Imagen

Vivir glocalmente, para mí, significa abrir la mente y entender que formamos parte de una realidad más grande que la que compone nuestro día a día. Significa entender que somos ciudadanos del mundo, sin olvidar nuestra identidad y nuestras raíces. Todos los seres de la tierra venimos y nos vamos del mundo de la misma manera, a pesar de las diferencias existentes. No somos iguales, pero vivir glocalmente implica estar dispuestos a conocer y aceptar la diversidad y enriquecernos con ella.

Vivir, pensar y soñar glocalmente es una manera de abrirse al mundo y a las posibilidades que éste ofrece: Viajar, trabajar en el extranjero, aprender idiomas, nutrirte de otras culturas e incluso permitir a otros nutrirse de la cultura y tradiciones propias. Yo elijo vivir así, ¿y tú?

 

 

MULTIPLE CHOICE

“- Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir  de aquí?

– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar —dijo el Gato.

– No me importa mucho el sitio… —dijo Alicia.

– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes —dijo el Gato.

– … siempre que llegue a alguna parte —añadió Alicia como explicación.

– ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte —aseguró el Gato—, si caminas lo suficiente! “

                                                            Lewis Carroll – Alicia en el País de las Maravillas

Camino Glocal Dreamer

Al igual que Alicia, muchos de nosotros nos hemos encontrado al final de un camino mirando al horizonte y sin saber muy bien qué camino tomar a partir de ahí. Lo mismo sucede cuando llegas a un cruce de caminos y quedas ahí en medio, pensando: “¿Debería seguir mi camino? ¿Tal vez debería probar este otro?”.

Últimamente no paro de escuchar (sobre todo aplicado al ámbito empresarial/profesional) lo importantísimo que es tener una meta, saber siempre qué objetivo se persigue para asegurarnos de tomar las decisiones que nos lleven hasta lo que queremos conseguir. Ciertamente, tener clarísimo en todo momento lo que se quiere lograr es una buena forma para evitar equivocarse o desviarse demasiado del camino que nos lleve a conseguirlo.

Sin embargo, en un mundo como el de hoy en el que las opciones son infinitas no siempre es fácil fijarse una meta o tener absolutamente claro a dónde se quiere llegar. Pero tengo una buena noticia: INCERTIDUMBRE ≠FRACASO.

La vida está llena de interrogantes; cuando por fin creemos tener todas las respuestas y reaccionamos, surgen nuevas preguntas, nuevas metas, nuevos caminos. Todo cambia a lo largo del camino, incluidos nosotros mismos y lo que perseguimos.

Las grandes decisiones nos aterrorizan porque la presión de equivocarse es mayor, como también lo es el sentimiento de perderse algo escojas lo que escojas. Lo que no entendemos es que muchas veces son las decisiones más simples las que marcan el rumbo de nuestra vida casi sin darnos cuenta. Como aquellas dos personas que decidieron coger un autobús diferente al habitual, llegando a conocerse de manera totalmente aleatoria y gracias a las cuáles nací y escribo hoy. Ellos, sin saberlo, aquel día en aquel autobús, tomaron sin siquiera ser conscientes de ello un camino que marcaría sus vidas, y las de muchas otras personas.

Por eso mismo, si no tienes muy claro a dónde quieres llegar cualquiera de los caminos puede servir. Como el tiempo no va a esperar a que lo averigües, si no sabes a dónde quieres ir déjate llevar y camina sin miedo.

Los cruces asustan. Asusta ir y asusta volver. Las preguntas asustan y también lo hacen muchas respuestas. Pero que no te asuste echar a andar sin saber muy bien a dónde te llevará el camino, porque siempre llegarás a algún sitio si andas lo suficiente.

EL MOMENTO PERFECTO

“Si permaneces esperando el momento ideal, nunca saldrás de dónde estás. Es preciso un poco de LOCURA para dar el próximo paso”

Paulo Coelho – Manual del Guerrero de la Luz

No puedo ni contar las veces que me he encontrado a mí misma buscando el momento perfecto para hacer algo. Pintar mi casa, dejar de fumar, visitar a esos amigos que están lejos, decirle a alguien lo que siento, apuntarme a baile…

Al principio, cuando descubrí la frecuencia con la que dejaba en lista de espera las cosas que quería o tenía que hacer con el argumento de que aún no era el momento, me preocupé bastante. ¿Por qué siempre hago lo mismo? ¿Será algún tipo de enfermedad no diagnosticada? Y, si así fuera, ¿existirá alguna medicina?

Tras una serie de preguntas y teorías cada vez más descabelladas decidí que era el momento de investigar el asunto, así que empecé a fijarme en mi entorno. Cuando por fin comprendí que todos buscamos el momento perfecto, me sentí profundamente aliviada.

Imagen

Por X o por Y, todas las personas que conozco posponen algo en algún momento excusándose tras ese bien conocido “este no es el momento adecuado”. Entonces me planteé, ¿tiene sentido buscar la perfección de algo tan efímero como el tiempo? ¿Alguien siquiera se cree que pueda existir el momento perfecto? ¿Qué esconde esa frase en realidad?

La respuesta a esa última pregunta para mí se resume en dos posibles razones: Miedo o Pereza. La mayoría de gente solemos tener miedo a las situaciones que se escapan a nuestro control, y muchas de las cosas que queremos hacer implican cierto grado de incertidumbre. También solemos tener miedo a equivocarnos, lo que nos lleva a buscar neuróticamente el momento en el que todos los factores estén a nuestro favor y disminuir así las posibilidades de error.

En cuanto a la pereza, aunque pueda parecer algo inofensivo, no hay nada más peligroso para uno mismo que el acomodamiento. Cuando te acostumbras a una forma de vida cómoda y tranquila, cada vez te será más difícil hacer cierto tipo de cosas, sobre todo las que requieren cierto grado de esfuerzo por tu parte.

Por eso mismo animo a todos aquellos que, como yo, estén esperando el momento perfecto para algo, a que dejen de esperar y actúen. Cualquiera puede ser tu “MOMENTO PERFECTO”.

Especialmente escrito para Itziar, arquitecta de momentos perfectos 🙂