Fragmentos viajeros: Perderse en la noche

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Höfn, Islandia

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Nunca supe apreciar el valor de poder perderse en la inmensidad hasta no haber vivido en una gran ciudad. Perderse en la inmensidad de la noche, en el olor a tierra y el frío, en el momento perfecto. En perderte solo y sentirte acompañado, sentirte parte de todo lo que te rodea. De, por una vez, no perderte en tus pensamientos, porque no son ellos los protagonistas de la inmensidad.

I had never been able to appreciate the true value of getting lost in the immensity, until long after living in a big city. To get lost in the immensity of the night, in the soil’s scent, in the cold. To get lost alone, and yet feel part of everything around you. To feel that for once, at least, you are not lost into your thoughts, because they are not protagonists of the immensity.

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Fragmentos viajeros: Oxígeno 2

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Veo a mucha gente ahogarse en la rutina, deseando ahorrar para poder escapar unos días lo más lejos posible y olvidarse de todo. Qué pena que no hayan descubierto todavía que a veces basta con salir a la naturaleza y respirar, más alto que las nubes, para soltar su nudo en el pecho.

I often see people burdened with the routine, trying to save up enough money to run away as far as possible. What a pity that they haven’t realised how a simple nature walk, how taking a deep breath from above the clouds, can be all they need to release the pressure held in their chest.

EL MOMENTO PERFECTO

“Si permaneces esperando el momento ideal, nunca saldrás de dónde estás. Es preciso un poco de LOCURA para dar el próximo paso”

Paulo Coelho – Manual del Guerrero de la Luz

No puedo ni contar las veces que me he encontrado a mí misma buscando el momento perfecto para hacer algo. Pintar mi casa, dejar de fumar, visitar a esos amigos que están lejos, decirle a alguien lo que siento, apuntarme a baile…

Al principio, cuando descubrí la frecuencia con la que dejaba en lista de espera las cosas que quería o tenía que hacer con el argumento de que aún no era el momento, me preocupé bastante. ¿Por qué siempre hago lo mismo? ¿Será algún tipo de enfermedad no diagnosticada? Y, si así fuera, ¿existirá alguna medicina?

Tras una serie de preguntas y teorías cada vez más descabelladas decidí que era el momento de investigar el asunto, así que empecé a fijarme en mi entorno. Cuando por fin comprendí que todos buscamos el momento perfecto, me sentí profundamente aliviada.

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Por X o por Y, todas las personas que conozco posponen algo en algún momento excusándose tras ese bien conocido “este no es el momento adecuado”. Entonces me planteé, ¿tiene sentido buscar la perfección de algo tan efímero como el tiempo? ¿Alguien siquiera se cree que pueda existir el momento perfecto? ¿Qué esconde esa frase en realidad?

La respuesta a esa última pregunta para mí se resume en dos posibles razones: Miedo o Pereza. La mayoría de gente solemos tener miedo a las situaciones que se escapan a nuestro control, y muchas de las cosas que queremos hacer implican cierto grado de incertidumbre. También solemos tener miedo a equivocarnos, lo que nos lleva a buscar neuróticamente el momento en el que todos los factores estén a nuestro favor y disminuir así las posibilidades de error.

En cuanto a la pereza, aunque pueda parecer algo inofensivo, no hay nada más peligroso para uno mismo que el acomodamiento. Cuando te acostumbras a una forma de vida cómoda y tranquila, cada vez te será más difícil hacer cierto tipo de cosas, sobre todo las que requieren cierto grado de esfuerzo por tu parte.

Por eso mismo animo a todos aquellos que, como yo, estén esperando el momento perfecto para algo, a que dejen de esperar y actúen. Cualquiera puede ser tu “MOMENTO PERFECTO”.

Especialmente escrito para Itziar, arquitecta de momentos perfectos 🙂