Fragmentos viajeros: Mi nostalgia nómada

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He tenido tantos hogares, tantos «sitios preferidos en el mundo»… He sido definida y moldeada por tantas personas y experiencias, que a menudo ya no se dónde está mi nostalgia. A veces creo sentirme nostálgica de todos los sitios que aún no conozco. Hoy, sin embargo, mi nostalgia está en Camden, hogar de tantos recuerdos y de un pequeño cáctus compañero de batallas.

I’ve had so many homes already, so many «favourite places ever!»… I’ve been defined by so many people and shaped by so many experiences, that I often don’t know where my homesickness is. Sometimes I think I am homesick of all those places I don’t know yet. Today, though, I found my homesickness in Camden, home to loads of memories and a small cute cactus.

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Buenas noches / Good night!

Fragmentos viajeros: Testigos de la noche.

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Torres Serrano, Valencia.

Incluso las torres más altas, testigos de miles de historias, pueden desgastarse con el tiempo. En mi memoria, sin embargo, seguiran erguidas hacia el cielo vigilando la noche.

Even the highest towers, witness of so many stories, might be worn away by the course of time. I will always recall them rising proudly towards the sky though, watching the night.

Fragmentos viajeros: Historias de piedra

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En El Carmen, Valencia.

A veces hay historias que no se cuentan en voz alta, para que no se las lleve el viento. Hay emociones que prefieren disfrazarse de colores sobre la piedra gris y contar su historia en silencio.

Not all stories are meant to be told out loud, so they won’t be gone with the wind. Some emotions would rather dress up as colours, lighting up the grey stone and telling their story in silence.

Viajar con la Música: Cómo vivir el viaje al máximo.

«La vida es como una sinfonía,quien no viaja es como si sólo escuchase el primer movimiento»

Photo taken by Glocal Dreamer in Galway, Ireland 09/2014

Artist: Tarsila – Photo taken by Glocal Dreamer in Galway, Ireland 09/2014

No hace falta ser un experto en psicología de la música o en musicoterapia para intuir sus efectos positivos en nuestro día a día. Todo aquel que escucha música habitualmente se habrá dado cuenta del poder que ejerce en nuestras emociones. Habrá notado que cada estado de ánimo nos pide un tipo de música concreto, que se puede pasar de estar bolita en el sofá a estar motivadísimo saltando por el pasillo, o de estar estresado a sentirse en completa calma en menos de 30 minutos.

Hoy, sin embargo, no vengo a explicar los miles de beneficios de la música para la salud física y emocional de las personas ya que considero que hay demasiados artículos sobre el tema (si estáis interesados en la psicología de la música haced click aquí).

Este post lo escribo porque soy muy fan de combinar pasiones y me gustaría compartir los beneficios que he encontrado de la fusión entre escuchar música y viajar:

ANTES DEL VIAJE

Escuchar música antes del viaje no sólo ayuda a despertar las ganas de viajar, sino que es un fuerte motivador a la hora de organizar el viaje.

Mi recomendación es que cada uno cree su propia playlist con canciones que intensifiquen sus ganas de viajar. Pero además, recomiendo crear playlists diferentes para cada destino, con artistas autóctonos o que hable sobre los lugares que se planean visitar.

Yo por ejemplo, en mi último viaje a Islandia, creé una lista con imprescindibles islandeses como Of Monsters and Men, Sigur Rós y Björk, pero también intenté ir más allá con algunos artistas no tan internacionalmente conocidos como Pollapönk, Jonás Sig o Mugison, e incluso un poquito de música tradicional.

Sé Lest – Sigur Ros: Así suena Islandia para mí

Esto nos ayuda a trasladarnos mentalmente al destino, multiplicando nuestra curiosidad y ayudándonos a planificar el viaje con mucho más entusiasmo y ganas. También es muy positivo a la hora de crear un primer vínculo con nuestro destino. Un primer acercamiento en el que empezamos a entender rasgos de ese lugar, de su cultura, sus costumbres y su vida cotidiana.

DURANTE EL VIAJE

Sinceramente no soy muy partidaria de escuchar música durante el viaje, a menos que sea música en vivo, música callejera, la música del taxista o la música que resuena sobre un andamio mientras el pintor da pinceladas al ritmo de la canción.

Photo taken by Glocal Dreamer in Mauerpark, Berlin 09/2015

Charity Children – Photo taken by Glocal Dreamer in Mauerpark, Berlin 09/2015

Hay que aprender a escuchar al destino sin distracciones y disfrutar con sus sonidos, no sólo con sus paisajes. La mejor manera de vivir un viaje es utilizando los 5 sentidos en todo momento.

El ruido del tráfico en hora punta en la City de Londres, el silencioso concierto de las gotas golpeando el hielo en la cueva de Lofthellir, el sonido ensordecedor de las cataratas de Iguazú, una discusión de pareja en un idioma que no consigues descifrar, el viento golpeando los árboles, las olas del mar, el sonido de una tormenta desde el autobús o el tintineo de tazas, vasos y cafeteras cuando paras a descansar en algún café, son ingredientes imprescindibles para vivir al máximo tu viaje.

Los únicos momentos en los que considero aceptable ponerse los auriculares durante el viaje es en trayectos largos (excluyendo el transporte público) en autobús, o en el caso de que se haya alquilado un coche. En estos casos, ponerse la radio local puede ser una buena manera de hacer el camino más ameno.

DESPUÉS DEL VIAJE

Aunque hay estudios que apoyan la teoría de que viajar genera felicidad antes y durante, pero normalmente no después (ver Vacationers happier, but most not happier after), yo soy una firme defensora de que viajar es la clave de la felicidad a largo plazo, indispensable para el crecimiento personal y para aprender a entender y aceptar lo diferente. Por no hablar de la felicidad agridulce que nos traen los recuerdos de lo que hemos vivido y la gente que hemos conocido en el camino.

Si te gusta escribir sobre tus viajes, la música te ayudará a transportarte a los lugares que visitaste y a crear asociaciones que te ayuden a recomponer mentalmente las situaciones que viviste.

Si por el contrario, eres más de sacar fotos, una bonita manera de evitar la monotonía al ordenar, editar y compartir en tus redes las miles de fotos que sacaste, es hacerlo con música.

Como ves, aparte de nutrir tu cultura musical, hacer playlists de viaje por destinos es una buena manera de optimizar la experiencia. Especialmente antes de marchar, para ir poniéndote en situación, pero también durante los trayectos y una vez finalizado el viaje, para crear asociaciones, afianzar recuerdos y revivir momentos.

Por último, si necesitas inspiración para crear tus playlists te sugiero que le preguntes a Google qué música se escucha en X parte del mundo, y si tienes una cuenta de Spotify, puedes hacer tu búsqueda también desde ahí. Además, te sugiero realizar la búsqueda por género musical (P.ej.: Indie-rock Islandés), porque al fin y al cabo, se trata de escuchar música que nos motive ¡No crees jamás una playlist con la música popular de un lugar si no vas a ser capaz de disfrutarla!